lunes, 18 de mayo de 2015

Paciencia en la espera

Hay tiempos que pueden parecer sin sentido. Eternos, sin algún motivo obvio. Mientras esperamos, nos preguntamos qué pasa, qué nos pasa que no nos resulta lo que queremos, lo que pedimos, lo que creemos que necesitamos. Cuestionamos la vida, a las personas, a nosotros mismos, a Dios, al universo, a la gran calabaza.
No se nos ocurre que tal vez sencillamente el motivo no está presente en forma obvia en ese momento. A veces sólo hay que esperar. Estás aprendiendo, otros pueden estar aprendiendo, caminos se están preparando, estás construyendo un pedazo de vida que vas a necesitar cuando llegue lo que estás esperando...
Tal vez el secreto está en no detener la vida. En continuar viviendo, soñando, fluyendo. En dejar que todo pase cuando tenga que pasar, y no sólo cuando queremos que pase.
Sé que es fácil decirlo en retrospectiva. Hartos años he esperado por lo que vivo hoy, la esperanza ya se me había acabado y me había resignado a que tal vez ese anhelo no iba a suceder, no iba a ser, porque el destino sencillamente no lo quería así. Ahora mirando hacia atrás comprendo que cada aprendizaje, cada camino, cada paso, cada herida, me enseñó a disfrutar a concho lo que tengo hoy. Doy fe de lo que muchos dicen como una especie de mantra consolador y que parece un absurdo, con una réplica de "sí, claro" dentro de la cabeza de uno, con un dejo de molestia y de sensación de incomprensión. Pero pasa. Pasa, en serio. Aunque tengas que esperar casi una década, esos tiempos son perfectos. Paciencia a todos los que esperan: un lado o el otro tiene que estar listo, y eso toma tiempo. Tiene su recompensa, aunque no lo parezca.

2 comentarios:

Ariel Guerrero dijo...

En nuestras conversaciones ha salido hartas veces el hecho de que ese momento, tanto en tu vida como en la mía, no podía darse antes. Tenía que ser ahora, en el momento y lugar perfectos. Yo tenía que irme y nutrirme de otras culturas, y desarrollarme por mí mismo, y tú tenías que hacer tu proceso de sanación.

Y, por supuesto, ahora continuamos nuestro camino tomados de la mano.

Paz a los que esperan. Haciéndole honor a tu nombre ;)

María Paz Quezada dijo...

:) :*