domingo, 28 de junio de 2015

A veces

A veces
entre los pequeños trozos de mí
el pegamento invisible
del destino
trabaja en silencio.

A veces, 
y sólo a veces,
se lo permito.
Porque el sonido eterno de mi eco
se vuelve ruido de tormenta,
se apropia del espacio
y me condena.

Suicidio en defensa propia


Esta situación es muy extraña. No hablo del suicidio como acto de quitarse la vida en sí mismo, sino como una forma irónica (ojo que no la inventé yo) de llamar la atención sobre un fenómeno que es muy llamativo. Consiste en que dejamos ir algo que nos gusta mucho, que amamos, que nos apasiona (puede ser un algo, un alguien, un proyecto) por la posibilidad de que no resulte. Sólo por la posibilidad. Por protegernos a nosotros mismos.
Y eso hace reflexionar en qué medida el miedo nos impide ser felices, al punto de renunciar a algo "por si...". Como si fuéramos incapaces de creer esa propia felicidad. De resistirla, incluso, si ya estamos muy acostumbrados a otros golpes y pensamos que no podremos manejar eso, no sabemos, la vida ha sido siempre distinta. De nuestra inflexibilidad y nuestra poca tolerancia al cambio, incluso aunque el cambio sea bueno. Del profundo dolor infligido previamente que genera una incredulidad a toda prueba.
Incluso puede minar cualquier intento de siquiera intentar algo, ni siquiera dar la oportunidad a empezarlo. Y condenarnos a vivir una vida vacía y plana.
La montaña rusa es un poco más entretenida. No está exenta de riesgos, por supuesto. Siempre traerá esa posibilidad del "y si...". Pero la cuestión es: ¿hasta dónde preferimos una vida plana por miedo a lo que podría llegar a ser? ¿no es eso también una muerte en vida?

domingo, 14 de junio de 2015

Vulnerabilidad

La definición de vulnerabilidad según la RAE remite a la cualidad de vulnerable, que significa "Que puede ser herido o recibir lesión, física o moralmente."
La vulnerabilidad se puede expresar de varias formas, tanto voluntarias como involuntarias. Hay personas que traen ciertas vulnerabilidades físicas, sociales, psicológicas. Pero no es esa vulnerabilidad de la que quiero hablar.
La vulnerabilidad que quiero exponer hoy es la vulnerabilidad a la que uno mismo se expone, de alguna manera se somete. Cuando te abres y entregas material que puede hacerte vulnerable. Cuando la confianza es la que está en juego, y decides saltar no más. Saltar y ver dónde caes.
Es una sensación de dulce y de agraz, dependiendo del contexto. Aunque estoy hablando, como les dije, de esa que se asume voluntariamente, cuando decides mostrar cosas que pueden jugarte en contra, que te pueden hacer daño, que muestran que eres un ser humano frágil y con debilidades y fragilidades como todo el mundo.
Tal vez es precisamente eso lo angustiante. Cuando te has dedicado a crear una fortaleza infranqueable alrededor de ti, cuando la vida te ha mostrado en maneras crueles que ser vulnerable es peligroso para tu integridad emocional y física incluso, ¿cómo se abre la puerta? ¿cómo se deja de sentir esa incontrolable sensación de (lo que la gente coloquialmente denomina) vértigo?

jueves, 11 de junio de 2015

Sin elementos de ocio


Una de las cosas que me llama profundamente la atención en las entrevistas con mis pacientes es que muchos de ellos no tienen una actividad de ocio. Cualquiera que esta sea. Por simple que sea, léase tejer (absolutamente portátil y en la feria venden lana por 2 chauchas, he comprado palillos de bambú maravillosos a luca! (mil pesos chilenos, menos de 2 dólares, para los extranjeros). Leer algún libro, cuidar algunas plantas, pintar mandalas (que los podemos crear o imprimir de alguna parte más una cajita de lápices de colores que puede costar 1 dólar), lo que sea. Realmente lo que sea. Pero les pregunto y me miran perplejos: "No, yo trabajo no más, pero a mí me gusta mi pega". Pregunto nuevamente si hacen algo que no sea por obligación. (La mayoría mujeres, responden:) "Llego a hacer las cosas de mi casa, el aseo, dejar lista la comida...". Chuta. Da para pensar en las condiciones de vida que estamos promoviendo, en cómo estimulamos a nuestra gente, en cómo les entregamos opciones para hacer en su vida algo que sea placentero. Algo que se parezca más a vivir, y no sólo trabajar para subsistir. Se nos olvida que las cosas que nos gusta hacer también nos confieren identidad, nos hacen únicos, nos hacen potenciar esas habilidades especiales que todos tenemos.
Además, el término ocio es mal mirado. Desde nuestra profunda convicción de que la "productividad" es buena, se nos olvida que el ser humano no es sólo una máquina de hacer dinero o productos, sino que es un ser compuesto de muchas otras cosas, y que para tener una vida plena necesita espacio para ser. Nos alienamos en este contexto, nos convertimos en una pieza más de la cadena productiva (ojo, no sólo trabajar, también estudiar, que se convierte también a la larga en una herramienta para la cadena productiva, a no ser que estudiemos algo que nos genere placer sólo por el gusto de aprender, cito mis cursos locos de filosofía china o de tarot y poesía, por ejemplo).
No me confundo con esto. Amo mi trabajo, lo disfruto a concho, cada minuto de él. Pero también disfruto de mi vida, y no estoy dispuesta a transar lo que soy por lo que supuestamente "debo ser". Daré mi mejor esfuerzo, pero dentro de un marco de ciertos límites. El "seguir siendo" no tiene precio, frente a lo que supuestamente en nuestra sociedad, "debiéramos ser".

miércoles, 10 de junio de 2015

Obligada a detenerse


Hay veces en que uno desoye a su cuerpo y a sus emociones. Veces en que no te detienes a pensar o a sentir lo que está pasando porque la vorágine te come.
Entonces, viene el cuerpo y se descarga. Te enfermas de algo que puede ser trivial y te obliga a parar. 2 o 3 días de stop obligado (en que tu cuerpo se queja de lo lindo, no puedes hacer nada porque te duele todo o te sientes mal) y no te queda otra que decantar todo.
En eso estoy en estos 3 días de reposo obligado con una gripe del terror. Tratando de decantar lo que en estas últimas semanas he vivido, 3 semanas intensas tanto académica como emocionalmente, y en que ya era hora de decir basta. A la mala.

martes, 9 de junio de 2015

¿Enseñando violencia?


El otro día me bajé del ascensor en el subterráneo de mi edificio. Me sorprendí bastante al ver una luz blanca puntiforme, y cuando me di vuelta a ver de dónde provenía, me encontré con un padre y su hijo, que no tendría más de 4 años. Ambos venían con pistolas de juguete en la mano, y el padre mostró a su hijo el gesto de dispararme, y lo instó a que lo hiciera él también. Sonreían felices ambos. Quedé petrificada y fui incapaz de decir palabra. Me dirigí a mi auto y recién ahí pude pensar con claridad. En último término, podría entenderlo hasta en un juego de video, en que los seres que matas son virtuales, y en un gran porcentaje no se ven nítidamente humanos. Pero enseñarle a tu hijo a emboscar a una persona real, dispararle y enseñarle que es divertido, me pareció al menos preocupante. ¿Qué estamos enseñando a nuestros hijos? ¿Qué queremos ensemar a la generación que viene? ¿O le estoy poniendo mucho? ¿Qué opinan?

lunes, 8 de junio de 2015

Formas de amar


Varias veces a lo largo de distintos relatos de distintas parejas me he encontrado con que cada uno de los miembros de esta pareja tiene ciertas quejas o reparos que hacer del otro. Bueno, nadie es perfecto. Pero en ciertas ocasiones me he topado con algo que es bastante llamativo: a veces cada uno ama profundamente al otro, pero lo que sucede es que tienen distintas formas de amar. Es decir, demuestran su amor al otro de maneras que el otro no interpreta como un gesto de amor.
Estos desencuentros radican en 3 cosas: la forma en que aprendimos a amar según lo que vimos en nuestras casas o la idea que tenemos del amor, las expectativas que tenemos del otro y la falta de comunicación efectiva, la dificultad de preguntar por un lado y explicitar por el otro tanto nuestras intenciones al hacer un gesto como la de decirle al otro que amamos nuestra necesidad, y cómo creemos que esta necesidad puede ser satisfecha. 
Entonces, en este escenario, ocurren ciertas situaciones que sin intención alguna desde los miembros de la pareja produce desencuentros y malos entendidos. Un dolor que cada uno no comprende de dónde viene, no lo desea y menos quiso provocarlo.
La clave cuando estas situaciones ocurren creo que está en trascender  ese dolor y directamente preguntar al otro qué es lo que ocurre, o preguntarse a uno mismo qué me está pasando con esto, qué estoy interpretando de este gesto. Las respuestas de ambos lados pueden ser sorprendentes.
Y bueno, por otro lado se puede tener un poco de suerte, o buscar activamente alguien que ame de la forma que uno necesita o quiere. Una de las sensaciones más plenas que puede existir. Es una fortuna infinita, pero lo bueno es saber que puede construirse. Hay que tener cuidado eso sí con ser transparente en la propia forma de amar, por un lado, y de no idealizar a la pareja, por el otro. Larga tarea, pero sin duda una tarea maravillosa.

miércoles, 3 de junio de 2015

Vida en stand by


No es la primera vez que escribo de esto. Sin embargo, esta es la vez tras uno de los sueños más importantes que tengo desde el punto de vista académico y laboral: terminar mi especialidad.
La vida en stand by. Esperando que este periodo que tantas satisfacciones me entrega en lo laboral termine pronto, para dar espacio a mi vida real, al resto de ella (pues no es en absoluto la única vida que llevo).
A veces pasa que no hay tiempo para hacer todo lo que yo quisiera. Para tomar otras actividades que me interesan, que forman parte de las múltiples cosas que me hacen más ser humano. Menos tiempo para escrinir, para aprender, para hacer vida social. O por último, para sentarme a ver televisión y no pensar. Para procesar las cosas que me pasan. Para parar.
Hago lo que humanamente puedo, dentro del poco tiempo que me queda para vivir. Siento que sencillamente tengo que priorizar, que queda la vida por delante para seguir aprendiendo los detalles que por ahora se me escapan. Porque aunque no lo crean, en mi campo siempre se aprende más una vez que uno se las bate sola, afuera de este capullo clínico protegido.
Gracias a la vida tengo a la gente que me rodea que comprende mi situación y flexibiliza para seguir viéndome. Pero sin duda que la palabra para mí ahora es priorizar. Y priorizar sin culpa. Alguna vez te has sentido así?

jueves, 21 de mayo de 2015

Karadima y los abusos

El otro día fui a ver El Bosque de Karadima. Si bien el tema del abuso sexual es un tema que me da rabia y asco, fui a verla.
Mientras la veía (y era con imágenes bastante perturbadoras, debo decir) pensaba en el cinismo nacional. Siempre el abuso será deplorable, uno de los lugares donde más bajo cae un ser humano. Y que en la Iglesia lo hace aún peor por lo que representa como institución. Sin embargo, cortémosla con rasgar vestiduras y vayamos a mirar a la más básica y fundamental de las instituciones: la familia. El lugar donde más se dan los abusos, y que tantas veces he escuchado entre las historias que "la familia no hizo nada para no dividirse", pagando tantas veces el costo de una infancia destrozada. Mirémonos a nosotros mismos, que probablemente la cantidad de abusos que se cometen en una Iglesia es un porcentaje ínfimo comparado con los que ocurre en la población general. Vamos a mirar dónde andan nuestros hijos, quién los cuida y qué estamos haciendo para prevenir. Eduquémolos para que puedan evitar situaciones de abuso, y puedan avisar y pedir ayuda si la desgracia les ocurre. Pero dejemos de externalizar el problema: está más cerca de lo que creemos.

martes, 19 de mayo de 2015

The chains which once held us are only the chains which we've made (o la libertad)

Uno de los valores más preciados. La posibilidad de elegir cada día lo que quieres hacer (y por supuesto, de asumir las consecuencias que eso que harás trae). La sensación interna de apertura, de bienestar que viene con ella. La libertad.
Muchas personas hay que por algunas razones tienen su libertad restringida. Lo peor de todo es que la gran mayoría de esas personas no están privadas físicamente de esa libertad, sino que las cadenas se encuentran en su interior. Están presos por dentro.
Gran parte de eso está determinado por el miedo. Vivimos con miedo a que las cosas no resulten, a que nos miren feo, a que pase algo inesperado, a que... (ponga su motivo aquí, hay para todos los gustos). La mayoría de estos temores son absolutamente imaginarios, están basados en una idea que pocas veces tiene un asidero, o a veces un asidero parcial. Por alguna extraña razón, creemos que vemos el futuro, que leemos los pensamientos de las personas o que nuestro potencial es nulo. Algo nos pasa que nos paralizamos.
Otras veces nos engañamos a nosotros mismos. Nos decimos que una razón para hacer las cosas es tal, cuando en realidad los motivos profundos están en otra parte. No nos sinceramos, no miramos a la cara a nuestro temor y sus razones reales, y así no podemos hacerles frente, buscar una solución. Y nos volvemos a encerrar en esa burbuja calientita de la conformidad, de la comodidad, de la costumbre, de lo conocido.
A veces tenemos limitaciones reales. Pero generalmente esas limitaciones reales pocas veces son irreversibles. Requieres mucho trabajo y probablemente intervenciones bien variadas. Y se puede, la gran mayoría de las veces.
En fin. La llave está adentro. No en los otros, no afuera. Adentro. Sólo tienes que buscarla. ¿Cuál es tu cárcel?
Otro post previo sobre el miedo desde otro punto de vista aquí

lunes, 18 de mayo de 2015

Paciencia en la espera

Hay tiempos que pueden parecer sin sentido. Eternos, sin algún motivo obvio. Mientras esperamos, nos preguntamos qué pasa, qué nos pasa que no nos resulta lo que queremos, lo que pedimos, lo que creemos que necesitamos. Cuestionamos la vida, a las personas, a nosotros mismos, a Dios, al universo, a la gran calabaza.
No se nos ocurre que tal vez sencillamente el motivo no está presente en forma obvia en ese momento. A veces sólo hay que esperar. Estás aprendiendo, otros pueden estar aprendiendo, caminos se están preparando, estás construyendo un pedazo de vida que vas a necesitar cuando llegue lo que estás esperando...
Tal vez el secreto está en no detener la vida. En continuar viviendo, soñando, fluyendo. En dejar que todo pase cuando tenga que pasar, y no sólo cuando queremos que pase.
Sé que es fácil decirlo en retrospectiva. Hartos años he esperado por lo que vivo hoy, la esperanza ya se me había acabado y me había resignado a que tal vez ese anhelo no iba a suceder, no iba a ser, porque el destino sencillamente no lo quería así. Ahora mirando hacia atrás comprendo que cada aprendizaje, cada camino, cada paso, cada herida, me enseñó a disfrutar a concho lo que tengo hoy. Doy fe de lo que muchos dicen como una especie de mantra consolador y que parece un absurdo, con una réplica de "sí, claro" dentro de la cabeza de uno, con un dejo de molestia y de sensación de incomprensión. Pero pasa. Pasa, en serio. Aunque tengas que esperar casi una década, esos tiempos son perfectos. Paciencia a todos los que esperan: un lado o el otro tiene que estar listo, y eso toma tiempo. Tiene su recompensa, aunque no lo parezca.

Mi lugar favorito en el mundo

Ha pasado mucho, pero mucho tiempo desde la última vez que escribí una entrada en este blog. Tanto tiempo de abandono de las letras, pero de todas maneras las cosas han seguido pasando, los pensamientos no se van, la esencia sigue ahí, esperando ser plasmada.
Harta agua ha pasado bajo el puente, harto camino he andado. Muchas cosas hay para contar y reflexiones por plasmar. Es un poco tarde (hora de dormir, porque para escribir nunca es tarde), pero acabo de tomar la decisión de volver. Por mientras, puedo decir hoy que, en todos los sentidos posibles, he llegado a mi lugar favorito en el mundo.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Escribir de nuevo

Hoy empecé a leer un libro sobre cómo llevar una especie de journal-diario. Sobre tips para hacerlo mejor, tips para escribir cuando no se te ocurre qué escribir, etc. Y de repente pensé en este blog que tanto tiempo lleva abandonado, y que tal vez sea hora de retomar.
Entre las actividades que hacemos todos los días, correr de acá para allá, estudiar y descansar un poco, pareciera que se nos desvanece el dia. Que no hay tiempo para nada. Pero después pensé que tengo ciertos tiempos muertos... Y haciendo uso de la tecnología, aquí estoy, sentada en el Metro, escribiendo desde el teléfono, pensando que es hora de retomar.
No sé si es mucho lo que tengo para decir, aunque me piden algunos que siga escribiendo. Veremos qué sale, esperando no dar la lata.

sábado, 23 de abril de 2011

Curarse a uno mismo


Entre nuestra eterna búsqueda de bienestar, se nos olvida muchas veces que somos los protagonistas. Cuántas veces recibo en mi box de atención a alguien que viene "porque le tirita el ojo"... E invariablemente trabaja como loco, no ha tenido vacaciones en años, a veces estudia... NINGUNO neurológico hasta el momento. Los mando a dormir 8 horas 1 semana, "si no se le pasa, lo estudiamos". Ninguno ha vuelto. Bueno, obvio que no ha sido sólo esto, sino una larga conversación sobre hábitos y sobre entender por qué se están haciendo esto a ellos mismos... Y me sorprende además que la mayoría ni lo ha pensado!! Que es una inercia que los hace seguir... y seguir... y seguir... y enfermarse... y sentir una insatisfacción con la vida que no se explican!!!! Me llama tanto la atención la búsqueda en la medicina de algo que ella no puede darte, es algo que debes hacer en tu casa, con tu familia, con tu gente... No con pastillas para dormir, para despertar, para el ánimo, para que te relajen los músculos... Porque además, no va a resultar, nos vemos en un mes en este mismo box para sacarte las pastillas y verte en las mismas! No estás enfermo aún, tu cuerpo te avisa, DESCANSA!!!!

Bueno, tratando de ser consecuente, estoy en unas vacaciones forzadas, en que me he planteado la misma temática. Porque yo también soy una loca que trabaja y estudia y corre por Santiago (la única diferencia es que algo de conciencia de esto me queda), y tengo la oportunidad de mirar esto con cierta perspectiva desde el punto donde estoy parada. Y no quiero vivir toda mi vida así. Necesito respirar. De hecho, mi blog estaba medio abandonado por la falta de respiro. Y ahora puedo observar cosas sencillas y redactar algo sobre eso.

Ojalá no se me olvide.




jueves, 21 de abril de 2011

Feria del Libro y otras hierbas...


Hoy asistí a la 37° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Una fiesta literaria. Varias cosas me sorprendieron.

De partida, en el camino, iba sentada en el Subte y un hombre se sube con su hijo de unos 4 años sobre él. El hombre se veía más o menos en malas condiciones, y comienza a hablar a los pasajeros de su cesantía, de su mala situación... Y luego habla de su hijo que dormía en sus brazos... Nos dice que no le tengamos miedo, porque el niño está bajo su medicación. Nos nombra los medicamentos, que tal vez para la mayoría de la gente son desconocidos, pero que a mis oídos son totalmente familiares: son medicinas para el VIH. Y nos muestra una bolsita con los frascos.

Y me pregunto mientras escucho: ¿Cuál será la desesperación (o sinvergüenzura, quién sabe) de un padre que expone a su hijo de esa manera? ¿Cuál será la situación de ese padre, que no trabaja? ¿Será discriminado por tener la misma enfermedad? ¿Estarán ambos enfermos, o no?. Qué impacto. Tal vez mi impacto es tanto, el ver que alguien se atreva a declarar la enfermedad públicamente, porque en Chile estamos acostumbrados al recelo total y completo de esa información.

Me bajo del subte. Me equivoco de dónde hay que hacer la cola, me dicen: "Tiene algún canje?" "No" "Entonces al otro lado". La cola era de cuadras!!!! Maravilloso. Me da lo mismo esperar con tal de ver lo sorprendente de un pueblo cuya ansia de conocimientos se respira... Así quiero ver a Chilito, haciendo colas eternas para la feria del libro (y con libros más baratos, por cierto).

Una vez dentro, casi no sabía qué hacer. Cuando encontré la sección de editoriales, estuve al borde del colapso... ¿Y qué miro primero? Más de 4 horas caminando y quiero volver, se hace poco... Increíble. Absolutamente recomendable, un must.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Crítica social

Me asombra lo mucho que exigimos de las instituciones, los gobiernos, las municipalidades. Cada cierto tiempo aparece alguien en televisión diciendo que demandará al estado por no sé qué. Una persona está enferma hace mucho tiempo, no se trata, tiene una complicación severa o muere y es culpa del médico porque "no le explicó" (se me olvidaba que nosotros recetamos cosas porque es entretenido, no es que el paciente lo necesite, es nuestro capricho... mmm... yo sé que hay hartos colegas que no explican, pero los pacientes tampoco insisten en preguntar!), en la micro se sube una mujer con su hijo chico, antes la mamá se sentaba y su hijo iba sobre las rodillas de ella. Ahora se sienta el hijo y la madre se queda de pie!!!! Le enseñamos que él es más importante que su madre!!! Dónde está la enseñanza de la autoridad? Un flaite se sube al metro-micro-lo que sea, pone una música horrenda en su celular a todo volumen!! Le dices que se ponga audífonos y no pasa nada, NADA!! Te dice "No" y mira a otro lado...

Como sociedad estamos enfermos. No se enseña el respeto en ninguna parte. Los profesores perdieron su autoridad, los padres, las figuras de instituciones y cargos importantes. Entonces después pedimos que la cosa funcione... Si lo que estamos enseñando es individualismo, qué importa cómo funcione para otro? Tenemos puros derechos, no tenemos ninguna obligación... Así no se puede.

lunes, 25 de octubre de 2010

Tolerancia a la frustración y otras emociones


Hay muchas cosas que me sorprenden en mi práctica diaria, especialmente en salud mental. Pero sobre todo, me asombra la escasa capacidad que tenemos de tolerar las emociones "negativas" (si es que se pueden llamar así) o que generen displacer.

Por un lado, veo pacientes que por ejemplo pueden estar en duelo agudo (digamos fallecimiento de personas muy significativas, separación matrimonial, etc) y el paciente refiere que "su familia lo mandó a consultar". Me refiero, por ejemplo, a que el evento haya ocurrido 3 semanas previa a la consulta.

Se nos olvidó que existen emociones normales en el curso de la vida, que no es normal permanecer indolentes ante un evento doloroso o traumático, que estas instancias son necesarias para crecer. El dolor y la angustia no son tolerados, y deben ser remediados y eliminados lo antes posible, no importa el proceso de elaboración y acomodación que debe venir detrás. Quieren "estar bien", más allá de la naturaleza del proceso, sin recorrer el camino.

No quiero decir con esto que debamos tener cierta predisposición autoflagelante frente al sufrimiento, pero sí reconocer que forma parte de la gama de emociones que se viven en una vida común y corriente.

Otra manifestación de esto la veo en mis pacientes tratados por depresión, y que de repente les ocurren sucesos comunes (alguna discusión familiar, una idea que no resultó, una desilución) e inmediatamente llegan "mal", típica frase "me deprimí más". Y explorando, finalmente lo que ocurre es que la expectativa del tratamiento es irreal, una especie de "me mantendré feliz no importando lo que pase", cuando en realidad eso no puede existir, no es natural...

Creo que nos hace falta reconocernos como personas, que más allá de "debo estar bien para todo lo que debo hacer", no somos máquinas de hacer... es lo que nos distingue de lo no-vivo, de los robots que pueden hacer todas esas cosas... La emoción es nuestro sello.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Actualización

Algunos poemas que quedaron dando vueltas...

Ambivalencia (2)

Estoy cansada de tu ambivalencia,
en que has sido todo y nada a la vez.
Se te olvidaron los momentos
hasta que alguien desechó tus sueños,
y recordaste mi presencia entre las sombras.
Soy tu ausente decisión,
y ya es muy tarde.
No volveré a dejar todo atrás,
somos sólo mi silencio y yo en quien creer.

Clausurado

En la espera
en que laten en silencio
las palabras,
compruebo mis entradas
y clausuro mis salidas.

Me canso de esperar,
mil preguntas me atraviesan
en la irracionalidad absoluta
de los gestos.

Tengo miedo de tu miedo,
de la incertidumbre de tus traumas,
de la maraña de tu silencio.


martes, 29 de junio de 2010

Tras las muertes...


Para una gran amiga, ojalá pudiera aliviar tu dolor...



I


En esta situación

se muestra la fragilidad de la existencia.

Y en nuestro existencialismo oculto

pensamos en "lo que vale",

se nos olvida al atravesar la puerta del salón.

Mientras otros

viven el dolor de la pérdida

intentamos ser miel entre las lágrimas

y caemos de rodillas ante el intento vano.

Porque hay cosas que no tienen consuelo,

dolores que no tienen medida,

sentimientos que no se expresan.

Somos

un pobre escudo del dolor agujereado,

una frágil polilla de recuerdos.

"No somos nada" dirá nuestro mentado existencialismo

para acallar nuestras conciencias culpables.




II


¿No te cansa?

Observarnos a todos,

contar una y mil veces

cómo ocurrió tu dolor.

Tolerar nuestras preguntas,

olvidar tu cansancio,

revivir los momentos...

¿No te cansa?

¿Somos acaso tu estorbo,

tu agonía,

tu aflicción?


III


Las luces seapagaron de a poco.

El silencio finalmente inundó el alma,

y estamos hoy observando tu descanso,

observando a los que te quisieron,

contemplando un dolor compartido,

intentando ser consuelo en la noche.

Y no sirvo, no sirvo para aplacar tu dolor,

sino para callarme y esperar tu grito,

para ser tu hombro si caes,

para un comentario mordaz

que te regale una sonrisa leve,

para compartir tus recuerdos

y desterrar los olvidos.

Pues casi todo eso lo haces tú

y ya no sé

si te doy más trabajo que la ausencia...

lunes, 28 de junio de 2010

Rescatados


Aquí van un par de rescatados medio viejitos, pero encontrados en el baúl de los recuerdos...


Las Siniestras

Aún no lo creo.

La ocurrencia en paralelo de las siniestras.

Oscuras trabajando,

las conjunciones del destino

hasta clavarse impunes

contra el cemento

de nuestras almas.

Las siniestras se callan

y en la ráfaga cómplice

del ladrón

se roban de a poco

el colectivo de sueños.



Trozos

Te echaste los trozos de mi alma al bolsillo,

uno a uno los recogiste.

En tu perpetuo pañuelo reunidos

los despojos del sentido sin razón,

ahora nublan un pantalón de lavadora

hurgan en la lavaza del desdén.

Los pedazos que se perdieron de tu vista

son lo que queda de mi ajuar,

a ver si a la próxima escarmiento,

si una vez más entrego una lágrima.

lunes, 17 de mayo de 2010

Redes de Mujeres



Las redes de mujeres son extremadamente poderosas. Ante algún evento que ocurra donde hay alguna amiga involucrada, las mujeres que la conocen conforman un entramado dinámico y flexible que responde a la necesidad urgente, que sostiene, moviliza, busca, acciona, coerciona los sistemas si es preciso. Pese a la distancia emocional o física, las mujeres encuentran los caminos posibles para la resolución de las situaciones.

Estoy viviendo la fuerza de esa red. Soy parte de esa red. Y me parece impresionante la generosidad y la entrega femeninas, a veces tan vilipendiada en el contexto de las envidias y traiciones. Cuando somos realmente necesarias, las mujeres dejamos atrás ese tipo de actitudes y nos involucramos en las circunstancias hasta el punto de ser una con ellas, hasta el punto de modificar una realidad que parece infranqueable. El poder de la determinación y la unión logra bastante más que el exterior.

Por eso, mujeres, nunca descuiden a sus pares, hermanas, amigas, hijas, madres. Somos todas una trama impredecible, pese a veces a nuestro silencio y nuestra aparente ausencia, nuestros dedos y nuestros ojos están allí, expectantes, movilizando los hilos invisibles de la realidad. Aunque no lo parezca.

domingo, 9 de mayo de 2010

Casa de Reposo




Cuando me abren la puerta
siento ese olor recurrente a enfermedad.
Ese que varía un poco de casa en casa
que habla a veces del descuido,
otras de la rabia,
otras del sobrepaso.

sábado, 8 de mayo de 2010

A Lucy


(y todos esos seres que nos acompañan siendo silenciosos, ayudándonos...)



Ante tu dolor, mujer,
me inclino.
Tu mirada sencilla,
tus pasos humildes
y tu gesto dulce
son la conquista del cielo
en el mundo de infierno
en que caminas.

Y el sufrimiento golpeó tu semblante pronto,
vino para quedarse
para consumir tu vida.
Esos minutos que te hemos robado
segundo a segundo,
mientras cuidas nuestras casas.

Tu moreno rostro
que pese a todo,
sólo tiene una sonrisa para mí,
me conmueve
y me da culpa,
porque todas las Lucys
son tú,
y se nos olvidan sus caras,
sus sufrimientos, sus vestigios.

Tu vida transcurre entre nuestras vidas,
vives a través de nosotros
y nosotros vivimos a través de ti,
por tu espacio invadido
en una vida lejana a los tuyos.

¿Podrás algún día perdonarme
por robar tus instantes
con la aspiradora?
¿Podré agradecerte lo suficiente
la sustracción de tus segundos
entre mis días?
Porque mientras lo pienso,
tú me miras
y sonríes.

martes, 4 de mayo de 2010

Recovecos del alma humana



Cada día que pasa, me toca ver un buen número de pacientes. Cada día estoy expuesta a un número de realidades que a veces abro, y muchas veces no. Y finalmente, no dejo de sorprenderme de todo lo que un ser humano es capaz de soportar, de lo que un ser humano es capaz de sufrir, y de cómo un ser humano es capaz de hacerse sufrir a sí mismo. El espíritu autodestructivo ante una desgracia es enorme, y va desde la autocrítica más oculta hasta el mismísimo daño físico descarnado, pasando por la negligencia ante los propios procesos y enfermedades.

Hoy vi una paciente que vivió una situación límite. Y que no se atreve a decirle a sus seres queridos lo que ha vivido por el estigma social. El estigma de una situación que no fue directamente generada ni vivida por ella, pero que sí recibió sus más horrendas consecuencias y cambió su vida para siempre. Y a pesar de que esa persona ya noestá entre nosotros, aún le genera un dolor que persiste, un dolor que no puede (debe?) desahogar por no someter a esa persona a un juicio social. Entre la lealtad y la autodestrucción, entre la falta de perdón y el no perdonarse a sí misma, entre la autocompasión y la rabia, transita la vida de esta mujer, que sin embargo a su alrededor le entrega lo mejor posible. Y sin embargo ella se daña persistentemente, a ojos vistas, se mutila sin cortarse, se odia sin decirlo... Cómo abrimos la puerta para que salga este sufrimiento? Cómo se obtiene el perdón de sí mismo? Cómo se elimina la rabia a pesar de los años? 10 años lleva esta mujer en este terrible camino, en terapia, en tratamiento, sufriendo en silencio donde eran 2 y ahora somos 3 los que sabemos y reconocemos su calvario personal. Cómo te ayudo, mujer?

domingo, 25 de abril de 2010

Trabajando muchas horas y respuesta masculina a la situación




Es verdad. Estoy trabajando muchísimo, muchas horas a la semana. Lo hago, eso sí, con una finalidad específica, no sólo por el vil y sucio (o sea, lo necesito para mi finalidad, pero no es mi fin).
Incréiblemente, me las he arreglado para mantener el contacto con mis amigos, no faltar a cumpleaños, cenas, alguna junta, misa conmemorativa o lo que se aparezca en el camino. Parece que mientras más te apretan el tiempo, más malabares haces para hacerlo rendir (valga la redundancia...)

Pero algo que me llama profundamente la atención del momento en que por alguna razón alguien me pregunta "¿Dónde trabajas?" y comienza la larga lista de lugares en que me estoy desempeñando, me preguntan: "¿Y tienes pareja?" (bajo el trasfondo de que "ninguno aguantaría esta situación")... Lo increíble de esta pregunta es que, aunque sea verdad que se tiene menos tiempo para compartir con alguien, no crean capaz a un hombre de acompañar a una mujer en la consecución de un sueño, aceptando cambiar tiempo por felicidad futura. Eso habla más o menos mal de ustedes, chicos, piénsenlo... ¿Qué porcentaje de ustedes es capaz? ¿Qué porcentaje de ustedes está dispuesto al sacrificio por alguien que aman, aunque eso signifique compartir menos tiempo con esa persona, cuán fuerte es el amor versus la necesidad? Me gustaría saber qué opinan...

PD: Obvio que esto es ante una situación temporal, para siempre no lo aguanta nadie =P

sábado, 17 de abril de 2010

Realidades


Atada entre los lazos de mis sueños
que me liberan y me cazan a la vez.
Prisionera de cadenas que he buscado
para ejercer mi libertad.

Sin embargo encuentro espacios de respiro
entre las prisas que en silencio me convocan.
Cuando todos observan las sonrisas
donde se esconden las horas de desvelo
no pueden ver las realidades
que se multiplican tras mis puertas últimas.


sábado, 3 de abril de 2010

De Supermercado



En el supermercado
llevo un carro de soledad.
Echo todo para uno,
no tengo a quién preguntarle sus gustos,
excepto a mi gata que no me cuenta...

Es en esos momentos
cuando siento la profunda compañía de la ausencia,
y de tanto odiarla
me estoy haciendo su amiga
resignándome a su presencia constante,
me acostumbro al eco de sus pasos.

La soledad de supermercado
es un ejemplo de mi propia soledad.
Un par de litros de jugo,
una bolsa chica de pan,
tres tomates
delatan mi condición de independencia
y de vacío hogareño
(excepto el alimento de gato,
la arena y los juguetes).

Cuando llego a casa
mi cuadrúpeda es la única que revisa las bolsas,
buscando alguna golosina.
Nadie me pregunta si traje algo rico
o eso que me había encargado,
o si me acordé de esa mermelada tan buena...

La soledad de supermercado
llena mis bolsas,
mis días
y hasta mi refrigerador.

domingo, 28 de marzo de 2010

La Piedad


Ayer en turno vi una escena que me tocó profundamente. Tuve que ir a ver a un paciente de 93 años, extremadamente deteriorado, con una neumonia en tratamiento de esas muy malas... En un paciente que no iba a resistirla, y su familia ya lo sabía. Enflaquecido, viejito, medio obnubilado, profundamente deshidratado. Empecé a hablar con el hijo, indagando el motivo del llamado y además con una especie de sentimiento de rabia que me invadía, mezclado por la profunda tristeza. Porque cuando entramos, el olor a orina aconchada hace varias horas, a poco aseo, a falta de cuidado, se hacía patente. El hijo nos dijo "Desde esta semana que está postrado no más..." mientras mirábamos los parches de las múltiples escaras que tenía... Finalmente, de mentiras verdad y después de muchas vueltas, sacamos que la verdad es que este paciente llevaba más de 2 años enfermo, deteriorándose...
Cuando llegamos, como dije, estaba profundamente deshidratado, con sus ojitos abiertos que no se cerraban, mirando a algún punto en el horizonte, respirando dificultosamente (aunque menos de lo que hubiera esperado)... Al examinarlo tuve que darlo vuelta y encontrarme con ese pañal en la cama lleno de orina de quizás cuándo, enfrentando al hijo me dijo que lo había "cambiado recién"...
Una vez que empezamos a hidratarlo, este abuelito pareció activarse... Y a quien se acercara a su lado le estiraba su mano enflaquecida, no sabíamos qué era lo que quería. Venía su hijo y le hacía una especie de cariño medio brusco, le limpiaba los ojos sin delicadeza, le echaba a un lado esa mano que tanto costaba estirar... Me dolía, me dolía tanto todo ese abandono...
Cuando llegó la hora de retirarnos, al terminar nuestro trabajo, pasé nuevamente al lado de él, que una vez más me estiraba su mano. La tomé y me apretó fuerte, lo apreté de vuelta, me hubiera quedado ahí un tiempo más largo de ser posible... Tal vez no podíamos darle más que un poco de hidratación para su cuerpo, pero sí podíamos darle un poco de amor: nadie es tan pobre que no pueda darlo. Y fue ahí cuando me pregunté qué es realmente la piedad.

sábado, 6 de marzo de 2010

Terremoto en Chile 2



Ha pasado ya una semana desde el terremoto en Chile. Algo más se ha logrado en materia de orden. Hemos visto aparecer lo mejor y lo peor de las personas. Algunas cosas se han regularizado, otras no. Pero si hay algo que ha surgido es la fuerza y la solidaridad de mi gente, la capacidad de levantarse en medio del dolor y la destrucción, de a pesar de la pérdida de seres queridos, de todos sus enseres, son capaces de decir "esto no me la va a ganar, me voy a levantar!"... La generosidad de personas que han entregado parte de su tiempo y sus ingresos... Ciertamente son los momentos en que me siento orgullosa de ser chilena... Cuando veo la foto de este hombre que encuentra entre los restos de su pueblo una bandera maltrecha, y es capaz de enarbolarla, de mostrarnos que entre todo lo malo que nos ha pasado, nos queda el orgullo de ser capaces de resurgir, de sacar lo más profundo de nuestras raíces y potenciarnos con una fuerza inusitada... ARRIBA CHILE!!! JUNTOS PODEMOS!!!

domingo, 28 de febrero de 2010

Terremoto en Chile




La madrugada del 27 de febrero del 2010 será inolvidable para casi todos los chilenos. Pasadas las 3:30 de la mañana despertamos sacudidos por un terremoto que nos sacudió los cimientos más profundos de nuestras casas y de nuestra seguridad.

Hoy siento angustia. Hoy mis padres están cerca del epicentro, una de las ciudades devastadas. Sé que están intactos, pero no tienen agua y no sé si tienen comida. La angustia me embarga y lo peor es la impotencia de saber que no puedo hacer mucho. Un amigo me dijo que su abuelo le pidió no viajar, porque "una persona más es un problema más". Es terrible, pero lo que quisiera hacer es sacar a mi familia de ahí, traerla a mi casa y apoyar con lo que sea necesario.

Soy afortunada. Mi barrio es como un mundo paralelo, donde si no fuera por el caos en los supermercados y en las estaciones de servicio no tendría manera de saber que hay algún indicio de lo vivido hace tan poco tiempo. Y mi agradecimiento se mezcla con la impotencia de saber que los míos y que tantos otros no tienen mi suerte, y que están viviendo horas de infierno y desesperación.

La incertidumbre de lo que va a pasar es increíble. "Chile tiene que volver a trabajar mañana". Y son capaces de asegurarme que no me quedaré sin bencina en caso de urgencia? Odio tener que pensar en trabajar cuando no sé aún si las personas que más quiero están bien. Pero para hacer frente a toda esta contingencia y a la incertidumbre de lo que viene, tengo que hacerlo, si no se trabaja no se come... Sueño con traer a mi familia a Santiago, pero así... Tal vez pueda llegar, pero no hay bencina allá para devolverme! La razón y el corazón se encuentran y chocan, espero que todo salga de la mejor manera posible, esto es desesperante. Que Dios se apiade de todos los que viven (y a la distancia vivimos) esta tragedia.

sábado, 13 de febrero de 2010

Annabel Lee



Un poema que me sorprendió por su belleza, de un amor que creo que hoy en día casi no vemos...

Annabel Lee


It was many and many a year ago,
In a kingdom by the sea,
That a maiden there lived whom you may know
By the name of ANNABEL LEE;
And this maiden she lived with no other thought
Than to love and be loved by me.

I was a child and she was a child,
In this kingdom by the sea;
But we loved with a love that was more than love-
I and my Annabel Lee;
With a love that the winged seraphs of heaven
Coveted her and me.

And this was the reason that, long ago,
In this kingdom by the sea,
A wind blew out of a cloud, chilling
My beautiful Annabel Lee;
So that her highborn kinsman came
And bore her away from me,
To shut her up in a sepulchre
In this kingdom by the sea.

The angels, not half so happy in heaven,
Went envying her and me-
Yes!- that was the reason (as all men know,
In this kingdom by the sea)
That the wind came out of the cloud by night,
Chilling and killing my Annabel Lee.

But our love it was stronger by far than the love
Of those who were older than we-
Of many far wiser than we-
And neither the angels in heaven above,
Nor the demons down under the sea,
Can ever dissever my soul from the soul
Of the beautiful Annabel Lee.

For the moon never beams without bringing me dreams
Of the beautiful Annabel Lee;
And the stars never rise but I feel the bright eyes
Of the beautiful Annabel Lee;
And so, all the night-tide, I lie down by the side
Of my darling- my darling- my life and my bride,
In the sepulchre there by the sea,
In her tomb by the sounding sea.

Edgar Allan Poe

domingo, 31 de enero de 2010

Condena




¿Cómo se doblega
la condena de la soledad?
¿Existe la amnistía, el indulto,
la piedad?
Porque tras la puerta
las lágrimas invisibles hacen su juego,
los ojos buscan su horizonte en par.