domingo, 22 de julio de 2007

Mujeres y Comida



Las mujeres tenemos un duelo permanente con nuestros cuerpos. Siempre juzgados, los centímetros de más son eternamente combatidos, en una lucha en que el placer de comer algo delicioso es siempre condenado, seguido de algún sentimiento de culpa expresado o escondido, siempre haciendo algún tipo de cálculo sobre lo necesario para disminuir el impacto de lo ingerido...

Hace unos días, estuve leyendo un artículo escrito por Rafael Gumucio (10 de Julio, Revista Ya, por si alguien lo quiere leer), en que habla de esta patológica relación femenina con la alimentación. Y si bien sé que algunos me reclamarán por el punto de vista sexista del asunto, en este artículo él relataba que esto es el resultado de todas las "nuevas cosas" que ahora hacen las mujeres, esa especie de multiplicidad de roles que tenemos actualmente, en que muchas veces damos cancha, tiro y lado a la población masculina, abrumamos con la adaptabilidad y tenacidad que desplegamos. Trabajar fuera de casa, trabajar dentro de ella. Ser duras, blandas, tiernas, estrictas, inteligentes, estrategas. Y que bueno, la respuesta masculina inconsciente era sujetarnos a través de la comida, alabando lo delgado y estilizado, sabiendo que con eso activan la batalla campal femenina sin fin... Inconscientemente, por supuesto...

Me dio qué pensar el susodicho artículo. No es para menos. Pero de todas formas, hoy declaré que empiezo mi guerra nuevamente. Mi despedida fue un suculento helado de leche asada, mousse de manjar y chocolate (este último light, para amortiguar un poco)... Mañana comienzo otra vez a pelear los gramos, a hacerme el ánimo para ir al gimnasio con frío y todo, y para comer de nuevo platos vegetarianos. Todo sea por no dejar de entrar en mi ropa, porque total, como dije, soy libre, no hay quien reclame por el exceso de centímetros más que yo. Y al que reclame, que se guarde sus reclamos. Mi primer objetivo, y el de todas, debiera ser nuestra felicidad, sin importar cual sea el supuesto look que ella traiga.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pucha yo aunke sea flacucha igual puedo entender lo ke escribiste y de la lata que es lo de la comida para una mujer normal en esta sociedad.Entiendo que es injusto que seamos nosotras las ke tenemos ke pagar el pato mientras los hombres se dejan estar y pueden comer como chanchos y nadie les dice naa...MMmm na ke ver!!
porqué la mujer es la que tiene ke verse siempre regia???
ya miga cuidesee
chauuu